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El lugar donde vivo...

Nací a un costado de cerros de arenas ocultando rocas pardas, unos cerros que cambian de colores mientras transcurre el día, el mar lo baña, un mar azul y tranquilo y entre los brazos de el océano pacífico y el cordón rocoso de la cordillera de la costa, duerme un dragón de arena, vigía incansable de sus hijos.

Nací en una tierra a la que muchos historiadores daban o muerta desde el nacimiento, pero el alma del que nació aquí esta marcada para la lucha.

De muchas riquezas ha vivido, primero fue el salitre, oro blanco que lleno de sangre y desesperanza a los obreros, llenando de riquezas a los extranjeros; luego fue el mar, siempre fue el mar pero empezaron a explotarlo y casi lo dejan vacío, pero luego vino el comercio y su libertad de impuestos, hasta que aprecio el bello cobre, ese mineral de color de atardecer que nos está dando sustento.

Contrasta mi tierra, pero cómo no amarla, si en medio de la nada te encuentras con el todo.... la gente es alegre, amable, quien ha venido a visitarla siempre vuelve, está el truco en lo que comes, mágicos frutos, limones, mangos y guayabas, los mejores, crecen en medio del desierto más árido del mundo, en un pequeño oasis con denominación de origen.

Mi tierra es amplia y disfruta de las fiestas, danza, danza, danza, siempre hay excusas para la danza, es que la mezcla de sangres y el compartir culturas nos hace alegres, Bolivia y Perú nos regalaron notas de música y las fuimos adaptando a nuestra propia alegría, ahora danza en cada santo que se nos hace patrón festejamos a San Pedro, bailando; a San Lorenzo de Tarapacá, bailando; a la Virgen del Carmen, bailando; a san Andrés, Bailando y se nos va el año entre danza y danza, si llegamos con los bronces y los bombos en la piel, cada fiesta con un plato distinto, por que disfrutamos de la buena comida y agradecemos a la Pacha Mama con su cuota de vino Pintatani o cualquier trago que nos caiga en la mano, por que la linda pacha mama nos bendijo con su sabiduría y ella nos enseñó que no hay que quejarse, hay que ser agradecido con lo que hay y sonreír.

Papá Inti me permite disfrutar del su reflejo en el azul, esta es la parte que más me maravilla de mi tierra, o recuerdo cuantas veces me vestí de sirena para recorrer su esplendor, como no disfrutar del aire salado a cada instante. Padre mar nos ha alimentado por generaciones incontables, los ancestros changos la llamaban la ciudad de descanso, así también los ancestros incas y cada cultura que vislumbró la majestuosidad, así sobrevivió hasta ahora, Ike Ike, sueño sueño o lugar de descanso, a la sombra del Tarapacá.

Si un día muero, no permita el destino encontrarme lejos, por que de esta tierra nací y en esta tierra quiero estar hasta que se acaben los días, por que aquí nací bajo el sol de septiembre, aquí crecí al ritmo de danzas altiplánicas aquí envejeceré mirando el mar y aquí he de morir para ser parte de las arenas.

Ser chileno un honor, ser iquiqueño un privilegio, eso soy, una privilegiada.



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