Con alma de gaviota...

Desde muy pequeña le llamaron la atención muchas cosas relacionadas al océano, sentía en su alma que le hacían mas faltas las escamas que el cabello, las agallas que la nariz y que de ser posible se pasaría la vida junto al mar.

Dedicaba sus días a recolectar caracoles y estrellas de mar, jugaba en la arena y nadaba largas horas y sin descanso, su madre le gritaba para que saliera del agua, pero nunca nadie le convencía de hacerlo, solo el frió, era entonces que decía necesitar las plumas pectorales del guajache (pelicano).

Ya más grande, comenzó a correr para llegar mas pronto a la playa, sentía el viento fresco y salado en la cara, cerca de la orilla abría los brazos agradecida y se arrojaba.

Con el tiempo fue descubriendo que podía estar debajo del agua mucho tiempo y comenzó a explorarlo, cada caverna oculta era una aventura, quería encontrar tesoros y con la madurez de la infancia fue entendiendo que a diario los veía, los peces, los crustáceos, algunos moluscos, a veces ninfas y tritones, tesoros diarios y a disposición de todos, tesoros que defendía de muchos, los mostraba orgullosa luego de largos sermones de cómo y cuanto cuidar.

Mientras más libertad tenia, más libertad quería, a una edad donde la observación es parte del imaginario, disfrutaba el retorno de las gaviotas a la costa, podía ver a los patos yecos lanzarse al agua y salir con alguna presa, pero a las gaviotas las encontraba majestuosa y se veía reflejada en ellas, se dibujaba alas en la mente y saltaba al vació cayendo en picada al mar, recorriendo territorio acuosos en busca de alimento.

Gaviotas... pensaba mientras acompañaba al mercado a la abuela, mientras la anciana escogía peces y mariscos, ella se paraba en el muelle a ver a los lobos marinos pelear por las cabezas arrojadas por los vendedores, entonces entendió que podía vivir instantes de gaviota.

Desde el muelle, podía ver el molo, en el había una grúa de enormes dimensiones para sus ojos infantiles, una grúa por la que se descargaba a los grandes barcos mercantes, miraba esas estructuras de acero y su vientre se revolvía, esas moles metálicas eran la respuesta.

Escapo a la mirada de la abuela, corrió los mas de 800 metros que separan el molo del muelle mientras escuchaba los “ave Marías” de la abuela a sus espaldas, dada su pequeña estatura y menuda figura pasó sin ningún problema el control del puerto, se quito los zapatos y como guiada por algún mandala o el canto de una sirena, subió por la escalerilla de la torre, se deslizo en completo y concentrado equilibrio por “la pluma” tomo aire, miro la rada abriendo los brazos y sin pensarlo, saltó.

Remontó el viento con la gracia de las garzas, con la liviandad de la golondrina, recorrió nubes y universos en los escasos instantes que duró su vuelo, entonces, junto sus nuevas alas a un costado de su cuerpo, cerro los ojos, abrió el pecho y en picada entro al mar...
Mientras crecía, siguió saltando, se le prohibió la entrada al puerto, pero ella encontraría siempre desde donde volar, un bote, una lancha pesquera, las rocas, otros muelles, siempre volar y caer al mar, su corazón de gaviota no se detendría, nada podría detenerlo, la altura era una tentación inmensa.

Descubrió otras formas de volar, atada de los pies y saltando de estructuras, atada a unas alas falsas, pero nada le provoca el placer inmenso de saltar libremente al mar.

La maternidad, la edad, la sensatez, no ha aplacado sus ansias de vuelo, aun vive muy cerca del mar, su alma eterna de gaviota, no le permite vivir lejos del aire salado, lejos de la sal del mar. Todavía se sumerge a buscar tesoros, aun enseña protección a la madre mar, pera casi no vuela.

De vez en cuando, cuando nadie la ve, corre como una niña por un molo abandonado abre sus brazos y se remonta a los recuerdos de la infancia.

Aunque muera, aunque la arranquen de la costa, aunque su cuerpo no le permita llegar al agua, siempre vivirá en ella, el corazón y el alma de una gaviota.

1 comentario:

Angel P. Pinazo A. dijo...

Querida Carolina :
Me he tomado mi tiempo para leer tu blog, que exterioriza tus pensamientos y tus sentimientos de una hija del Norte Grande. Como tú, nací y crecí en Iquique hasta los 9 años, recuerdo, estudié en el Colegio Inglés Católico "Arturo Prat", cuyo uniforme era de marinero , todo blanco. Alcancé a estar en el Anexo y en el Primer Año de Humanidades en el Liceo de Hombres de Iquique, por allá por el 56. Tuve como Profesora de Inglés en el Liceo a la misma maestra que le enseño Inglés a mi padre, a la recordada Miss Hodge. En esos años los iquiqueños no pasábamos de 30.000 habitantes, eso sí, casi un 95 % de esa número éramos iquiqueños de pura cepa, nacidos allí, no foráneos. Recuerdo a mis amigos, apellidos como Suazo, Iturra, Sacco, Kusmicic, Solana, Valverde, Charaffia, Mufeller, Macchiavello, Berríos, Gonzalez. Fui acólito en la Catedral, me formé como Boy Scout allí; jugué beisbol, anduve en bicicleta por el viejo Aeropuerto de Cavancha, salía de excursiones a un cementerio abandonado, nos ibamos al viejo Cerro Dragón a buscar vainas de proyectiles usados, iba a Matineé todos los Domingos al Teatro Municipal para no perderme la continuación de la Serial del "Hombre Cohete",que siempre continuaba el Domingo siguiente.y a mediodía o por la tarde era infaltable a las Retretas de las diversas Bandas en la Pérgola de la otra Plaza Prat.
De repente mi vida se agitó al comenzar a conocer y vivir en otras ciudades de Chile ( mi padre era trasladado en su trabajo).El resto de mi niñez la viví en La Serena y mi adolescencia entre Quilpué y Viña del Mar. Tuve la suerte de conocer algo de Europa y desde hace 30 años estoy viviendo en Buenos Aires-Argentina.
Aunque no lo creas, sigo atesorando en mi mente todos esos recuerdos de los años en que viví en mi adorada tierra, aún guardo las imágines de mis amigos de entonces, pero sabes algo? He regresado en dos ocasiones para pasar mis vacaciones allí , pero al igual de lo que escribes...de los pájaros....yo también soy un pájaro que lo único que hice fue volar más alto y perdí....por unos momentos la visión de mi tierra y cuando descendí....ya no era la misma.
Quedan pocos iquiqueños de cepa, sigue la misma pobreza o miseria que antes no se notaba tanto; siguen los celos, las envidias, las competencias desleales entre los que quieren el poder y los que ostentan el poder de una ciudad o de una región que no sobrepasa los 100.000 habitantes. Que miseria humana, por Dios. En vez de abrazarnos todos, en vez de acallar los egoísmos personales, las ganas de figuración y ostentación , deponiéndolas en pos de lograr hacer una ciudad ejemplo para el mundo entero en lo que se refiera a solidaridad, a generar en ella fuentes importantes de ingresos provenientes de un alguna actividad de servicios, como sería a través del Turismo reglamentado éste con ideas locales, no nacionales, que proporcionarían fuentes de trabajo a muchos iquiqueños.
Bueno, tendremos que ser como los jotes de la Plaza Prat cuyos ancestros fueron alejados, cuando quizás tú ni nacías, de la Estación de FFCC de Iquique a riflazos limpios y que en cualquier momento serán expulsados de ella en bien de la Comunidad toda, en vez de que a alguien se le ocurra crear un Zoológico, con animales propios de la región y ver el negocio en exportar estas aves a otros Zoo del mundo.
Si, niña, soy de esa vieja generación, ya tengo 60 años. Recuerdo, en que siendo niño, casi todas las familias iquiqueñas iban a pasear a la Estación y ver quienes eran las personas que arribaban en el Tren que venía del Sur. Era un paseo obligado para los patricios y patricias iquiqueñas, por eso que el convoy ferroviario anunciaba , bulliciosamente con su sirena, que venía llegando allá arriba en los cerros y todo Iquique lo veía bajando por las alturas y tenía tiempo para prepararse e ir a mirar.
Ay, Yo recuerdo a ese Iquique y tu recuerdas el tuyo.¿ Ves que existen diferencias?
Carolina, debo decirte que me gusta lo que haces, el por qué lo haces y lo que expresas. Te intimo a no dejar de hacerlo, nada podrá ser impedimento para cuando existe la voluntad de encontrar un medio de comunicación que sirva para que otros compartan, o disientan de opiniones, experiencias y vivencias que emitas. Asi es y debe ser la vida.
Te mando un beso y muchos cariños.
ADELANTE. Ya te he guardado en Favoritos.
Angel Pablo Pinazo Astudillo
angelpablosr@hotmail.com